Factura de nutricionista: qué debe llevar
La factura es el documento que convierte una consulta de nutrición en un ingreso formal: sin ella no hay justificante para tu contabilidad ni para tu cliente. La pregunta de qué debe llevar no es una cuestión de estética, sino una obligación regulada por el Real Decreto 1619/2012, que establece los requisitos de toda factura emitida en España (RD 1619/2012). Esto es lo que debe incluir una factura de nutricionista, explicado para el día a día de una consulta.
Los datos obligatorios de la factura
El reglamento de facturación exige que toda factura completa incluya (RD 1619/2012):
- Numeración: serie y número de la factura, secuenciales y sin huecos.
- Datos del emisor: tu nombre o razón social, tu NIF y tu domicilio.
- Datos del receptor: nombre o razón social y NIF del paciente o cliente. Para particulares, el NIF no siempre es exigible, pero es recomendable pedirlo para poder identificarlo.
- Fecha de expedición y, cuando difiera, fecha de la operación.
- Descripción de la operación: tipo de servicio prestado, por ejemplo "consulta de nutrición" o "bono de 4 sesiones de seguimiento nutricional".
- Base imponible, tipo y cuota de IVA aplicable.
- Retención de IRPF cuando corresponda.
- Tipo de factura y referencia a la factura que se rectifica, en el caso de facturas rectificativas.
Traduciéndolo a tu consulta: cada vez que cobras una consulta, debes emitir una factura con tu NIF, los datos del paciente, la descripción del servicio, el IVA (el tipo general del 21 % se aplica con carácter general a los servicios de nutrición, aunque tu caso concreto debe confirmarlo tu asesor) y, si tu actividad está sujeta a retención de IRPF, la retención correspondiente.
Dos particularidades de la facturación en nutrición
La retención de IRPF
Si tu cliente es una empresa o profesional (por ejemplo, das charlas de nutrición en una clínica, un gimnasio o un colegio), tu factura debe practicar la retención de IRPF y reflejarla como partida. Si facturas a pacientes particulares, no hay retención. Es la diferencia que más sorprende cuando se empieza, y la que más errores provoca en las facturas hechas a mano.
Los bonos de sesiones
Cuando vendes un bono de sesiones pagado por adelantado, la factura se emite en el momento del cobro del bono, no en cada sesión. Con una gestión manual, esto obliga a llevar un control extra: saber cuántas sesiones del bono se han consumido y cuándo se cobró. Con Átomo, el bono se paga al reservar, la factura se genera automáticamente y las sesiones se programan después dentro del pack, sin que el paciente tenga que volver a pagar.
Qué hace que una factura sea "correcta" además de los datos
Más allá del contenido, el reglamento y la normativa que viene exigen que la facturación se comporte bien a nivel de sistema. Esto importa porque se acerca la obligatoriedad de los sistemas informáticos de facturación (el marco VeriFactu): las sociedades desde el 1 de enero de 2027 y los autónomos desde el 1 de julio de 2027 (AEAT — SIF y VERI*FACTU). Una factura bien hecha hoy se caracteriza por tres cosas:
- Numeración secuencial e inmutable: cada factura tiene su número y ese número no se reutiliza ni se salta.
- Sin ediciones: una factura emitida no se modifica; los errores se corrigen con facturas rectificativas o notas de crédito.
- Conservación: el histórico de facturas se guarda y se puede recuperar y exportar.
La facturación de Átomo está diseñada alrededor de esos tres principios: numeración automática en una única serie continua, registros inmutables (las correcciones se emiten como notas de crédito) y el perfil fiscal del profesional integrado en cada documento. Cada factura se descarga en PDF y queda en tu panel junto al cobro y la cita que la generaron. Está, por tanto, preparada para VeriFactu —no certificada ni integrada con la AEAT—, de modo que cuando llegue tu fecha la transición será una actualización, no un cambio de herramienta.
Cómo emitir tu factura sin plantillas
Si hoy usas una plantilla de Word o un Excel, el problema no es el diseño: es el control de numeración, el riesgo de error en los impuestos y la ausencia de histórico fiable. Un sistema de facturación que nace del propio cobro resuelve las tres cosas de una vez:
- El paciente paga la consulta o el bono con tarjeta al reservar.
- La factura se genera automáticamente con tu perfil fiscal, la numeración correspondiente y el IVA aplicable.
- Tú solo la revisas y la envías (o el paciente la recibe con la confirmación).
Es el mismo documento, pero sin hoja de cálculo de por medio. Y como cada pago tiene su factura, a fin de mes el cuadre es directo: lo cobrado coincide con lo facturado.
Si quieres comprobarlo con tu propio caso, prueba a emitir tu primera factura con numeración automática y sin plantillas.
Fuentes
- Real Decreto 1619/2012, obligaciones de facturación
- AEAT — Sistemas Informáticos de Facturación (SIF) y VERI*FACTU
Última verificación: 18/08/2026.
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